jueves, 22 de marzo de 2012

Me gusta el coaching

....y sé por qué.

Cuando hice un curso de formación sobre este tema, en mi colegio profesional (psicólogos), descubrí que mi manera de trabajar con algunos clientes (sobre todo en empresa, con grupos y en individual) se parecía mucho a esta manera de trabajar en el cambio personal.



Soy licenciada en psicología, y aunque eso me prepara muy bien para ser coach, en mi caso lo que marcó la diferencia fue hacer la formación en Psicoterapia Gestalt, en una escuela de corte integrador (aprendí entre otras cosas algo de PNL, cognitiva, análisis transaccional y sistémica).
¡Esos 4 años los agradezco tanto! Traspasé mi zona segura y atravesé fronteras que nI imaginaba.

De hecho, gracias a mi paso por esta formación, comencé a trabajar dando formación a empresas a través de una consultora principalmente, y también con empresas dedicadas integramente a la formación.

En ese escenario pude poner en marcha todo lo que sabía, aquella formación de la carrera, la de postgrado (mi trabajo como técnico de formación en una universidad, el CAP, Gestalt, Formador Ocupacional)... y aprendí muchísimo, de cómo ayudar a las personas a plantear un objetivo que sea alcanzable, y poner en marcha lo necesario para llegar hasta allí.

La satisfacción siempre es infinita. Porque, gracias a las personas con las que trabajo, sigo aprendiendo a hacer mejor mi trabajo, el coaching, la formación, la psicoterapia.

El coaching, en lo personal, me ha aportado orden, estructura. Igual que el resto de cosas que he hecho en mi vida me aportan otras cosas que equilibran la balanza.

Manejar mi tiempo, no asustarme ante decisiones que tengo que tomar, dejar de posponer estas decisiones, rebajar la ansiedad ante mis metas porque ahora veo claro que primero es un paso, y luego viene el siguiente...
Conocer mis puntos fuertes, las áreas en las que aún puedo crecer, desechar los pensamientos sobre mí y sobre el mundo que no son reales, y actualizar estas ideas para que me ayuden a vivir....
Atreverme a emprender a solas un proyecto, atreverme a escoger trabajar sólo con quien soy feliz haciéndolo, y en lo que me hace feliz...

Todo eso y mucho más, son los motivos por los que hoy, día 2 de la primavera, afirmo que

¡¡¡ME          GUSTA         EL          COACHING!!!